no duele sonreír

26 de abril de 2020

el mundo, en plena pandemia. y un mensaje que arroja luz sobre una tremenda oscuridad.

y la vida, entonces, deja de ser la misma. cambia para siempre, irremediablemente. aunque te niegues, aunque digas que no, aunque vayas con pies de plomo. no quiero que me duela. huímos del dolor porque ya hemos tenido suficiente. huímos porque sabemos. el saber nos frena. el miedo nos frena. aún así, cuántas cosas me has enseñado que no sabía. no sabía, por ejemplo, que podía volver a ser feliz. no, al menos, desde la muerte de mi madre. porque lo creí de verdad. aquel día mi vida se resquebrajó por completo para no volver a unirse jamás. millones de trocitos esparcidos por un mundo que no sería capaz de recorrer en su totalidad. adiós para siempre a la felicidad, recuerdo que me dije. hasta que llegaste tú. he vuelto a sonreír como nunca creí que podría volver a sonreír. eso sí es inaudito. otra lección: lo inaudito existe. se puede. también me has enseñado a ser perseverante. tú, que tan impaciente eres, te llenaste de paciencia conmigo. porque sabías. eso también me lo dijiste. que lo sabías. y era verdad. menos mal que te quedaste, menos mal tu certeza, menos mal que te hice caso. ¿y qué me dices de la locura? ¿esa locura de enamorarse mientras el mundo parece hundirse? ¿y qué hay de esa locura que nos libera de una prisión mental y nos devuelve a las niñas que éramos, con su inocencia y sus ganas de exprimir la vida? porque me has sacado de una jaula, que era consciente que habitaba, y has deshecho todos los nudos que otros, y yo, sobre todo yo, habíamos anudado. mis entrañas eran un caos, un desastre absoluto, y ahora respiran, bailan, se mueven. como si soplase un viento muy suave, del sur, y me arrullase con ellas. como si me hubieras devuelto a la vida. tantos años enjaulada en una prisión que no era mía, pero que me hicieron creer que lo era. tanto años con las extremidades atadas, detenidas, sin poder hacer uso del cuerpo y de su expresión. tantos años. todo, creo, para llegar hasta ti, para que tú llegaras hasta mí. y para que ahora, esto tan nuestro, exista, y seamos. me das la mano y sé que puedo sobrevivir, y que habrá luz, y quizás algo de tinieblas, pero ahí está el juego, ahí está lo dulce de la vida, en saber que todo eso existe, ¿no? me quedan pocas certezas, pero tú eres una de ellas. me das la mano y sonrío como una tonta. me das la mano y no necesito más.

qué maravilla la felicidad, qué maravilla poder cantarla a tu lado. gracias por tanto.

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