volver

entro aquí y releo la última entrada que publiqué. no recordaba haberla escrito. me sorprende. me sorprende porque me leo y no me reconozco. dios mío, ya estás otra vez con eso, me dice una voz. es verdad, qué hartazgo. eso lo digo mucho, últimamente. pero me ha impactado leer algunas frases y darme cuenta de que no recordaba ciertas cosas. no sé si la mente es inteligente o es que empiezan a fallar(me) más cosas de las que quiero reconocer. entro, releo, y me reconozco en todo lo que tiene que ver con ella. en todo lo demás, en ciertas vivencias, no sé quién soy. ni siquiera reconozco haber vivido aquello. ni siquiera guardo como recuerdo los recuerdos. no sé. me está pareciendo tremendo, eso. estar presente en este lugar, que es como un diario, y no reconocer que la que escribía aquello era yo. no quiero volver a verme desde fuera. no quiero volver a ver un esqueleto que se mueve, que tiene carne y sangre, entrañas mal dispuestas, y que habla, y es, y se mueve, y está, pero en realidad no, en realidad todo lo que es no, y quizás no sólo en apariencia. no quiero volver a verme desde fuera y pensar en todo lo que estoy perdiéndome por no estar dentro. o a lo mejor es al revés, que sí que estoy, que estoy aquí dentro pero no me doy cuenta porque no reconozco el espacio, no reconozco los rincones, las palabras, no me reconozco a mí. nombres propios, escribí, y era verdad. siguen siendo mis nombres propios. todos menos el mío, el que no quiero oír y aquel otro que rechazo porque se supone que he de superarlo. no venía a escribir sobre esto. aunque, en realidad, no sé si venía a escribir sobre algo. he abierto el diario porque hoy se está haciendo todo cuesta arriba y necesito soltar el vómito. eso me decía el psicólogo: por qué tanto vómito, tanto grito. porque no sé ser de otro modo, supongo. mi sangre quiere salirse de mí misma y no lo permito, y se rebela, y aquí estamos, soltando otro speech que podría ahorrarme, que debería ahorrarme. pero quizás este sea también mi modo de sobrevivir a un estado que ahora es impuesto, obligatorio, y que tantas otras veces ha sido buscado. nunca he llevado bien las normas. aunque a veces creo que nunca he llevado bien nada, que siempre ha sido todo un pasar de puntillas y mirar hacia otro lado. justo lo que no le perdono a los libros. busco todo lo opuesto, en realidad. lo único que sé es que he leído una entrada y resulta que había olvidado un montón de recuerdos. todos menos esos en los que está ella. es curiosa, la mente. podríais preguntarme qué ropa llevaba ella, no yo, tal día en tal lugar, y podría describírtela. camiseta amarilla, pantalones grises. y quizá,si vuelvo atrás, podría recordar aquella conversación con a., en medio de la calle, en un abril extrañamente cálido en el que hablábamos un poco más alto de lo normal. pero aquellas palabras se marcharon con la que era entonces. lo más curioso de todo, quizás, es cómo la mente, el subconsciente, no te prepara para lo que eres.

FacebookTwittertumblrEmail

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *