ama

quiero escribirte y no sé por dónde empezar.

por un te echo de menos, supongo. con un te echo de menos como si es mi vida la que me faltase. y, en realidad, así es, ¿no?

han pasado nueve meses. en todo este tiempo podría haber sido madre, podría haberme casado, podría haber mejorado mi trabajo, podría haber creado algo digno de ser publicado. podría haber seguido viviendo una vida completamente diferente a la tuya pero totalmente conectada y en sintonía contigo. y, en cambio, se te paró el corazón y se detuvo mi vida. la rueda ha dejado de moverse. no estoy en pausa, ni a la espera. estoy ausente de mí misma, vaciada de ganas. cuento la muerte y no la vida.

en qué momento se torció todo.

nueve meses. nueve meses en los que podría haber seguido viéndote vivir. nueve meses en los que podría haber seguido contemplando tu sonrisa, escuchando tu risa, tan sonora; nueve meses en los que podría haber seguido contándote cosas, abrirme del todo, abrazarte mil veces, besarte diez mil. nueve meses en los que si te echaba de menos, y lo haría, sólo tenía que levantar el teléfono y hablarte, o salir de casa y encontrarnos en un punto medio. porque sabes, ahora lo sabes, que nunca pude alejarme demasiado de ti.

nueve meses en los que podríamos haber hecho un viaje, en los que podría haber seguido el rastro de tu olor, en los que podríamos haber hecho mil cosas que nunca hicimos y que quizás nunca llegásemos hacer pero que podríamos haber hecho. nueve meses en los que podría haberte protegido de la muerte. podría haberme despedido, podría haberte rogado que no te fueras, que aún no era el momento, que era demasiado pronto, que maldita sea por qué tú y no yo, por qué tú si tenías vida, si eras luz, si eras la luz de todo este universo que te lleva a ti por bandera. por qué tú, por qué tú, por qué tú.

te echo de menos con toda mi alma. y te pienso todos y cada uno de los días de mi vida. nunca pensé que quererte tanto, que amarte tanto, fuese a ser tan doloroso. ama, dime que sigues aquí conmigo.

voy a dedicarte mi vida.

pd: hoy hace veinticuatro años que vi a amama por última vez, ¿te acuerdas, ama? la vida.

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