Blog Hop Project

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Santi me nominó a este Blog Hop Project, y a Santi no puedo decirle que no. Es el creador de Un libro al día, y me ha apoyado y ayudado siempre con G&R. Debería haber publicado esta entrada el lunes pasado, pero por motivos de trabajo y de tiempo, así como de cansancio e instintos asesinos, no he podido hacerlo hasta ahora. Aquí están, por fin, mis respuestas a las preguntas.

1) ¿Qué estoy escribiendo actualmente?

En este blog, en la revista, y en mi vida diaria, más bien poco por no decir nada. No estoy tan inmersa en la literatura como hace unos meses porque mi vida es ahora mismo mejor que cualquier novela o cualquier párrafo que pueda salir de mis dedos. La sangre corre por otros caminos. No he sentido últimamente la necesidad de escribir. Cuando más he escrito ha sido cuando más derrotada estaba, y ahora en mi vida no hay guerras ni batallas ni catástrofes ni bombas. Siempre he creído, además, que es difícil que una persona pueda escribir cuando está feliz, radiantemente feliz, porque la literatura, tal y como yo la entiendo, nace de un pozo, de la desazón, de la tristeza y desesperanza. Y que, cuando se es feliz, toca vivir, porque no siempre tenemos la oportunidad de exprimir la vida y hacer nuestra propia literatura alejada, precisamente, de ella. Creo que hay momentos para todo, que nadie es menos escritor por no escribir (no sé quién dijo en algún libro que el verdadero escritor es el que no escribe una palabra en su vida) y que hay que vivir para, como diría Márquez, contarlo después. No hay novelas, poemas o entradas en el blog que no nazcan de la memoria. Y a la memoria también hay que alimentarla. Y eso hago. Vivo para el futuro, y el futuro es mi presente.

2) ¿En qué difiere mi escritura de la de otros que desarrollan el mismo género?

No sé en qué difiere, quizás esto tendrían que responderlo quienes me leen y leen, además, otros blogs del estilo. Lo que sí que sé es que en mi escritura, sea del tipo que sea, me dejo la piel y mi esencia. Es decir, que no puedo escribir sin ser yo al cien por cien. Sé que me entrego, que no hay velos que distorsionen lo que digo de lo que soy, que no hay doble fondo ni doble moral. Eso no se estila mucho en el mundo literario en el que me muevo. Y aquí hablo no sólo de esta web, que es enteramente personal, sino también de mi trabajo en Granite & Rainbow. No hay dobleces ni mentiras. Están plasmadas las cosas tal y como las siento, tal y como me revuelven, que creo que es la forma más honesta de llegar a alguien o a algo. Pero no pretendo, como sí hacen otros. Tampoco falto al respeto. Mi escritura es limpia y transparente. Soy sincera. Soy yo.

3) ¿Por qué escribo lo que escribo?

Sólo sé escribir lo que escribo, es decir, sólo sé guiarme por lo que siento que debo escribir y contar. ¿Qué significa esto? Que no soy una persona que escriba de manera prolífica o que escriba por escribir. Escribo lo que me sale de las entrañas, casi literalmente. En todo: reseñas, poemas y novelas. Y escribo lo que escribo porque tengo la enfermedad de la literatura. Hay quien me ha dicho que es porque vivo de todo de una manera tan intensa que es imposible que el fuego no se vea reflejado en mis palabras. No sé hacer otra cosa. Escribir es de lo poco que me salva de mí misma, lo que me da cierto orden, lo que me cierta paz y lo que más tormentas me genera. Escribir, tal y como yo lo veo, es un acto de extremistas: los que lo hacemos nos colocamos en una cuerda sobre un precipicio, y la caída nos da tanto miedo como éxtasis. Escribo lo que escribo porque hay que escribirse a uno mismo, porque la escritura es el reflejo de lo que somos. Escribo lo que escribo porque mis huesos a veces están del revés y ese es el único acto que los pone del derecho. Escribo lo que escribo porque es la balanza que me da el equilibrio.

4) ¿Cómo es mi proceso de escritura?

Cuando estaba escribiendo mi primera novela, tenía un método: escribir a mano, por la mañana; dejarlo reposar; salir a correr por la tarde, y tras la ducha, con un bol de frutas y un té, pasarlo al ordenador, cambiarlo, “mejorarlo”, o pensar que menuda birria había escrito y reescribir toda la escena al completo. Hacer ejercicio me ayudaba a ordenarme, a ver mi novela como en una película. Pero este proceso sólo lo seguí en esa ocasión. No tengo más proceso de escritura que sentir que tengo que escribir y hacerlo. No soy como Picasso, quien decía que mejor que las musas lo pillasen trabajando. No tengo ni un método ni un proceso. Creo que la escritura debería estar alejada de cualquier orden que se aleje de lo que es puramente instintivo e intuitivo. De lo contrario, el resultado estará acartonado y las costuras se notarán demasiado. Creo que la escritura es un proceso de descarga, como una tormenta de verano. Tras ella, el frescor te permite volver a respirar un aire que no está viciado. Tener un proceso, puramente dicho, es llamar al bloqueo, a la distorsión de ideas, a la incapacidad de crear porque no nace del impulso sino de la obligación. Así que si siento que tengo que escribir, si noto ese estremecimiento en la punta de los dedos, cojo papel y boli, el ordenador o incluso el móvil, y escribo hasta vaciarme. Porque creo que sólo en ese proceso una puede volver a llenarse, y llenarse bien. Sin forzar, sin pretender. Y si sale, bien. Y si no sale, ya saldrá cuando tenga que salir. (Y esto se aplica a todo: reseñas, poemas, entradas de blog, artículos graniteros o colaboraciones literarias varias.)

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One thought on “Blog Hop Project

  1. Lo que explicas, sobre todo en el primer punto, me gusta pero me asusta. O me preocupa, y evitamos el ripio. O sea, ese es el motivo por el que llevo un cierto tiempo escribiendo. Y por el que me gustan con locura canciones la mar de tristes y dolorosas.

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